La ingeniería en México

El inicio 

Se puede afirmar que la ingeniería en México se observa desde la época de la colonia en aspectos como la agricultura, la minería y la producción manejo y uso del henequén. Posteriormente a finales del siglo XIX, surgen las industrias azucarera, del tabaco y la industria textil y la población empieza a concentrarse en ciudades en las que se requiere de más servicios y construcciones. Estos aspectos generan la participación de los ingenieros mexicanos en: el tendido de redes de ferrocarril;  en la operación y el mantenimiento de los ferrocarriles; en la construcción de obras urbanas; en trabajos de agrimensura y topografía; y en la construcción de obras portuarias,  hidráulicas y de vivienda.

En los albores del siglo XX se formaliza la industria textil mexicana e inician su operación la siderurgia, la producción de energía eléctrica, el otorgamiento de servicio telefónico y la exportación de recursos petroleros. Estos ámbitos permitieron la participación incipiente de los ingenieros mexicanos, quienes fundamentalmente participaban en los campos del mantenimiento y la operación, poca era la participación permitida en el diseño de origen en las industrias. En los casos de la construcción, agrimensura y topografía los ingenieros mexicanos empezaron a ganar prestigio y en breve se convirtieron en grandes diseñadores y constructores.

Debido a las reformas agrarias, producto de los diez años de la revolución mexicana, se requirió de la participación de una gran cantidad de ingenieros agrónomos quienes se encargaron de la redistribución y reorganización de la tierra. También se requirió de la reparación de los ferrocarriles mexicanos, aspecto que demandó la participación de ingenieros civiles, mecánicos y topógrafos. Posteriormente se las Comisiones Nacionales de Irrigación y de Caminos, las que permitieron la participación muy importante de muchos ingenieros civiles mexicanos.

En esa época, con los escasos profesores y técnicos existentes, se crearon las escuelas de  Ciencias e Industrias Químicas, la de Ingenieros Mecánicos y Electricistas. Instituciones que sumadas a la Escuela de Ingeniería y Minas sirven de simiente a la formación de los ingenieros en México.

Posteriormente en los años treinta del siglo XX se fortaleció la actividad económica mexicana con lo que se fortalecieron las industrias de alimentos, bebidas, tabaco, textil, ropa, calzado, cuero, madera, imprenta, química, siderúrgica y petrolera, lo que ocasionó una gran demanda de ingenieros con gran especialización en diferentes campos.

Las políticas de Estado sobre el comercio y la industria fortalecieron la infraestructura productiva del país, con la consecuente participación de los empresarios. Esto generó gran diversificación industrial, crecimiento sostenido, diversificación industrial, e incremento de la producción en general. Aspectos que requirieron de gran cantidad de ingenieros especializados en diferentes campos, por lo que la infraestructura educativa del país en la ingeniería se fortaleció notablemente. Un ejemplo del crecimiento de la instituciones educativas es la fundación del Instituto Politécnico Nacional y muchas escuelas técnicas de capacitación para los hijos de los trabajadores de las empresas mexicanas.

Poco a poco el país fue creando sistemas de producción que cubrían la demanda nacional e incluso tenían capacidad de exportación, sus sistemas de producción eran competitivos y eran aprovechados por empresarios de todos los lugares del mundo. En los sectores del petróleo y la producción de energía eléctrica se otorgaron concesiones a empresas extranjeras, quienes invirtieron muy poco en dichas empresas y empezaron a quedarse atrás en su infraestructura por lo que fueron nacionalizadas, producto de lo anterior se creó PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad dos grandes empresas paraestatales que han demandado la participación de una gran cantidad de ingenieros de todos los campos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, como en todo el mundo escasearon los abastos de materias primas y hubo un freno de la industria mexicana. En esa época se establecieron algunas fundidoras, acereras, vidrieras, empresas textiles y de alimentos. Estas empresas permitieron la participación de los ingenieros mexicanos en esa época de carencias. No obstante los grandes problemas económicos de la industrial mexicana los ingenieros siempre tuvieron la posibilidad de participar en la operación de la industria mexicana.

En la mitad del siglo XX el Estado estableció la política de sustitución de las importaciones, esto con el fin de fortalecer la empresas del país. Para apoyar a la planta productiva del país se dieron incentivos los que consistieron en el establecimiento de barreras arancelarias, el otorgamiento de créditos selectivos, facilidad en los permisos de operación, exenciones de impuestos, apoyo con terrenos, insumos de bajo costo y varios tipos de subsidios. En la políticas del Estado se encontraba la garantía de contar con combustibles, redes ferroviarias de distribución, sistemas de riego y una red de carreteras. Estos apoyos obligaron al gobierno a contar con la estructura adecuada para brindar los apoyos y la supervisión de los mismos, entre estos servicios se destaca la modernización de l toda la infraestructura de las telecomunicaciones, la construcción de una red completa de aeropuertos y el apoyo fundamental a la aviación civil.

Durante estas fechas y hasta 1975, el motor del desarrollo en el país fue la industrialización, el desarrollo interno de las empresas por medio de estímulos al empleo y al consumo de los productos nacionales. La participación en esta política nacional de los ingenieros mexicanos fue crucial, toda vez que gracias a su intervención se logro construir una planta productiva que cubría las necesidades de consumo y empleo de un país en pleno desarrollo.

La política de sustitución de importaciones en México vivió dos épocas:

Una que se da desde 1950 hasta 1962, en ella evolucionan y se consolidan las industrias de: la fundición y el acero; la pulpa de papel y sus derivados; la fabricación y ensamble automotriz; la química y el hule, la producción de maquinaria mecánica y eléctrica; las relacionadas con el campo como azucarera, del café y el tabaco.

La otra época es aquella que surge en 1962 y llega a 1975: en ella crece la industria petroquímica, la de los fertilizantes, la producción de aceros especiales, la fundición industrial y la fabricación maquinaria mecánica eléctrica y para la construcción.

En estas dos etapas se dio gran importancia a la integración industrial, las economías de escala, la generación de empleo, la capacitación de obreros y la captación de divisas. La producción industrial en esos años fue del 45% del PIB y el déficit comercial del sector industrial bajó del 16% al 8% del PIB, lo que indica que se tendía a la independencia comercial y al equilibrio en la generación de vienes y empleo. Aunque no se dio prioridad a las exportaciones se logró crecer a un ritmo del 3.2% anual durante los años de 1950 a 1970. En estos ámbitos los ingenieros tuvieron una participación de gran importancia, gracias a su participación profesional y empresarial se logró mantener un gran ritmo de crecimiento o operación en un país pujante y con futuro.

A partir de 1970 se duplicó la producción de estas importantes y crecientes empresas del país y también  generaron una gran demanda de vienes de capital, aspecto que no fue posible cubrir lo que acentuó el déficit industrial y con ello una gran demanda de divisas que no fue posible controlar y con ello vinieron las devaluaciones de nuestra moneda, aspecto que golpeó de lleno a la industria mexicana.

La globalización

A partir de 1986 México ingresa al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), lo que implicó en el contexto nacional una gran apertura al ingreso de capitales extranjeros y al abatimiento de las restricciones al comercio internacional. Este acuerdo de tendencia mundial fue promovido por los países avanzados, aquellos que generan tecnología y bienes con los que pueden llegar a todo el mercado mundial.

En noviembre de 1993 se firma el Tratado de Libre Comercio con Norte América, el que va más allá de lo establecido con el GATT, abarcando aspectos de comercio, producción, distribución, servicios financieros y profesionales, de telecomunicaciones y de propiedad intelectual. Lo anterior implica que se puede comerciar con libertad, paulatinamente desregulada, en ambos países.

La globalización es una tendencia a la internacionalización e interdependencia de las economías nacionales, para llegar a conformar sistema económico, financiero y comercial interconectado.

Los problemas de cierre de empresas y falta de oportunidades en la industria mexicana que se están viviendo en el país a partir de la firma del tratado de Libre Comercio se deben principalmente al atraso tecnológico que la industria mexicana tuvo en las últimas décadas, aspecto que le impide ser competitivo con la industria de nuestros socios.

Los empresarios mexicanos ahora no sólo tienen que luchar con lo líderes sindicales que exigen aumentos de salario sin tener en consideración la economía de la empresa y que defienden a empleados que no cumplen con su empleo, sino que también deben competir con sistemas de producción con enormes inversiones en los bienes de capital, la investigación y la automatización.

El desarrollo de la ingeniería mexicana se ha quedado obsoleta o se le ha permitido muy poca participación en las nuevas empresas que han llegado a nuestro país. El desarrollo de la investigación y las nuevas tecnologías se encuentran fuera del alcance de los ingenieros mexicanos y por lo tanto de los empresarios. El sistema gubernamental no invierte en la investigación y los recursos para la educación siempre son muy por debajo de los que invierten los países industrializados, se ha caído en un círculo vicioso que requiere de ingenio para lograr superar la crisis.

De manera muy lenta se empieza a abrir el acceso a los ingenieros mexicanos en la industria globalizada y poco a poco en campos como los de la informática y las telecomunicaciones se va avanzando.

La ingeniería en la actualidad demanda mayor especialización, gran capacidad para el cambio, actualización permanente, uso de la nuevas tecnologías, ser bilingüe y tener una visión multidiciplinaria.

En la actualidad los ingenieros mexicanos deben estar preparados para competir con profesionales de la ingeniería que tienen a su disposición departamentos de investigación y muchos medios tecnológicos. Estos ingenieros con los que se disputará un empleo se han especializado por medio de la práctica y han seleccionado los campos del conocimiento en los que quieren participar. A ello se debe agregar que sus ingresos les permiten vivir si  preocupaciones y que además cuentan con prestaciones sociales y de seguridad.

Si se desea ser igualar la preparación de los ingenieros mexicanos, con la de los ingenieros de nuestros socios comerciales es iniciar por tener en consideración lo establecido en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la UNESCO realizada en 1988.

Algunos de aspectos establecidos son:

ü     La educación superior debe ser accesible para todos.

ü     Aumentar la vinculación entre la educación superior y la investigación.

ü     Incluir la educación permanente como parte de los sistemas de educación superior.

ü     Instaurar modalidades de colaboración entre las instituciones de enseñanza y los sectores de la sociedad.

ü     Formular políticas claras sobre los docentes de la educación superior, mejorando su capacitación y los ingresos.

ü     Reconocer que los estudiantes son el centro de atención de la educación superior.

 Clasificación actual de las ingenierías

La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) ha establecido una clasificación internacional que incluye los grupos primarios de las ingenierías, estos son nueve grupos:

ü     Arquitectos, Urbanistas e Ingenieros de Transito;

ü     Ingenieros Civiles;

ü     Ingenieros Electricistas;

ü     Ingenieros en Electrónica, de Telecomunicaciones e informática;

ü     Ingenieros Mecánicos;

ü     Ingenieros Químicos;

ü     Ingenieros de Minas y Metalurgia y afines;

ü     Cartógrafos y Agrimensores;

ü     Arquitectos, Ingenieros y afines no clasificados en los anteriores.

Conclusión

Los ingenieros mexicanos se han distinguido por su creatividad, ingenio, capacidad  y entrega al trabajo, se enfrentan en la época actual a una ingeniería más especializada y con la posibilidad de utilizar más recursos tecnológicos producto de la investigación. En esta ingeniería participan profesionales de grandes empresas transnacionales, lo que se han preparado con ayuda de la investigación, la tecnología y la práctica, por lo que la única alternativa que tienen para no quedar fuera del mercado laboral es la preparación de excelencia, el desarrollar la capacidad de la observación para cambiar en lo que sea necesario y la preparación durante toda su vida para no quedar obsoletos seis meses después de haber terminado la escuela.